La historia de esta acuarela es particular y llena de sentido. Una querida ex compañera de universidad me encargó este cuadro para su hermana, que viajaría después de Navidad a trabajar como fonoaudióloga misionera en Etiopía.
Hace pocos días me llegó un mensaje que me hizo llorar de alegría y emoción: los niños de la aldea Maketurri, a 12.585 km de Chile, se quedan pegados viendo la pintura, que es tan simple como papel y un poco de color.
No puedo imaginar qué pensarán cuando ven a esta persona vestida con abrigo, lentes, y una maleta...y así se quedan durante varios minutos, viéndola.
Entonces se me ocurrió que Fernanda, la hermana de mi amiga, me enviara fotos de la aldea y sus niños, para pintarlos a ellos y su entorno, y enviarles las fotos para que allá las puedan imprimir y dejar como un regalo.
Pero las cosas siempre pueden ser mejores y más maravillosas de lo que ya son: en abril vendrán las hermanas misioneras a cargo de estos niños, y se llevarán la pintura original que haré durante los meses que quedan hasta esa fecha.
Por ahora espero con el corazón feliz y lleno de alegría. Mi trabajo viajó al otro lado el mundo para hacer felices a los niños de Maketurri. <3